Reflexiones tras el fallo

Reflexiones tras el fallo (publicado en La Tercera, 30-09-2015)

http://voces.latercera.com/2015/09/30/soledad-alvear/reflexiones-tras-el-fallo/

El fallo emitido por la Corte de La Haya no es el que hubiésemos esperado. Por supuesto hubiera sido mejor que la Corte se hubiese declarado incompetente. Sin embargo, es importante efectuar un análisis equilibrado del fallo, y ello parte por reconocer varios elementos de la sentencia que son favorables para Chile.

En primer lugar, la Corte ha reconfigurado la demanda boliviana al entender que Bolivia no solicita que la Corte le reconozca un derecho soberano al mar o se pronuncie sobre el estatus jurídico del Tratado de 1904. En segundo lugar, la Corte ha determinado precisamente el objeto de la controversia estimando que aquel se limita a determinar si existe o no una obligación de negociar. Y por último, la Corte afirma que incluso si se llegara a determinar la existencia de una eventual obligación de negociar, no es tarea de ella establecer un resultado predeterminado para una eventual negociación derivada de tal obligación.

Con ello la Corte ha acotado de manera significativa la pretensión boliviana, reduciendo el objeto de la litis sólo a establecer si se ha configurado o no una obligación de negociar, pero en ningún caso la eventual determinación de que la existencia de esa obligación podría conducir a que la Corte establezca que Chile deba ceder soberanía a Bolivia sobre territorios de nuestro país.

Chile tiene sólidos argumentos para señalar que las tratativas preliminares que hayan tenido lugar en el pasado entre nuestros dos países -en que se exploraron diversas fórmulas, las que finalmente fracasaron-, no generan ni han podido generar nunca derechos y obligaciones para las partes que intervinieron en ella. De otra forma la diplomacia no sería posible, ya que ningún Estado se sentaría a conversar con otro por temor a que las fórmulas o propuestas que se aborden en ese diálogo luego se transformen en obligaciones para éste.

Chile debe seguir defendiéndose. No corresponde plantear el retiro de Chile del Pacto de Bogotá. Es sabido, por una parte, que una eventual denuncia del Pacto de Bogotá no tendría efecto alguno respecto de la demanda boliviana, la que continuaría siendo conocida y resuelta por la Corte. Por otra parte, la denuncia de Chile del Pacto no opera automáticamente, sino que existe un plazo de un año desde la notificación de dicha denuncia para que ella surta efecto, lo que podría incentivar la presentación de otras demandas ante la Corte en contra de Chile antes de la expiración de tal plazo, como lo señala la experiencia de otros países en esta materia.

En conclusión, podemos afirmar que Bolivia no ha ganado ni ganará nada con este juicio, porque excluido el acceso soberano al mar, a lo único que puede aspirar es a una negociación de buena fe, y Chile a este respecto siempre ha estado dispuesto al diálogo con Bolivia ofreciendo incluso en reiteradas oportunidades el restablecimiento inmediato de las relaciones diplomáticas.