Presentación del libro “Amarres Perros” de Jorge Cantañeda

 

El martes 3 de noviembre en la Librería del Fondo de Cultura Económica se presentó el libro de Jorge Castañeda, ex canciller de México en la administración de Vicente Fox. el título, denominado “Amarres Perros”, es una autobiografía de este intelectual mexicano.

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La presentación contó con la participación de Carlos Ominami y de Soledad Alvear. A continuación podrán leer el texto de ella.

 

Introducción

Es un lugar común entre quienes han estado en una posición análoga a la que ocupo el día de hoy, que las primeras palabras que dirijan al público sean algo así como las siguientes: “es un honor estar aquí entre ustedes para comentar el libro del destacado Sr. Castañeda”. Pero los lugares comunes todavía algo entrañan de verdad. Y es que en realidad me siento honrada de que Jorge me haya pedido que comente su autobiografía. Cualquiera que conozca a Jorge o haya leído su libro, sabrá que contaba con múltiples alternativas para hacer esta presentación. “Amarres Perros” es, sin duda, una narración apasionante sobre la interesante vida de un destacado hombre multifacético: intelectual, político, escritor y académico. Pero, por sobre todo, es la historia de un hombre que se ha movilizado vehemente por toda causa que le ha parecido urgente y verdadera. En ese camino Jorge ha acumulado decenas de amigos, aliados y compañeros de ruta.

 

Pero debo agregar que no sólo estoy honrada. También tengo algo de preocupación, porque, iniciando su relato, Jorge hace esta repentina advertencia: “En mi manual los enemigos personales duran toda la vida, mientras que los pleitos políticos y animosidades duran el tiempo de su eficacia o inevitabilidad”[1]. Jorge, ¿comentar tu libro cae en la categoría de la política o de lo personal? En todo caso, espero que te parezca mi comentario, no quiero sufrir tu enemistad, así como no creo que nadie que haya leído el libro lo quiera tampoco. Espero seguir contando con tu valiosa amistad.

 

“Algunas biografías son interesantes por la importancia histórica de su narrador; otras, por la visión del mundo muy particular –original, excéntrica, o sencillamente graciosa-que nos revelan; y otras por la personalidad misma del autor. La de Jorge Castañeda

 

combina los tres elementos (…)”[2], dice Marina, su hermana, en el prólogo. Estoy de acuerdo con la aseveración. La vida de Jorge no dejará indiferente a nadie. Él la describe con franqueza, diáfanamente, poniéndonos al tanto de sus errores y de sus triunfos, de sus amores, tristezas, aventuras y sueños, sin pomposidades ni  oropeles. Es sincero intelectualmente. No hace pasar sus fracasos como estrategias a largo plazo, como futurólogo o general después de la batalla. Y eso la diferencia de la normalidad de las autobiografías de políticos. Su relato es transparente, sin recovecos,  no  complejiza lo que se puede decir en simple para parecer inteligente; sino que, por el contrario, está lleno de sentido del humor, y es entretenido para cualquiera, aun cuando no conozca demasiado bien la historia de México. Es, sin duda, la autobiografía de un hombre seguro de sí mismo.

No puedo pretender en esta instancia hacer un análisis completo de un libro que tiene casi 700 páginas. Pero créanme que es difícil seleccionar algunos puntos dentro de una vida que, entre otras cosas, ha participado de las vicisitudes del Partido Comunista Francés y Mexicano de los 70; que estuvo involucrada en la negativa de México a recibir al SHA de IRAN al estallar la Revolución Islámica, desatando la crisis que le costó la reelección al Presidente Carter [3]; que conoció de primera mano la historia de las ejércitos guerrilleros de Guatemala, Nicaragua y El Salvador, siendo actor clave, por ejemplo, en iniciativas como la famosa declaración Franco-Mexicana sobre éste último[4]; que sufrió en carne propia los fraudes electorales en México; que “conspiró” –término que gusta usar Jorge- contra la firma del tratado de Libre Comercio entre su país y EE.UU porque no incluía ciertas cláusulas esenciales; que tuvo un papel clave en la recuperación de la democracia en México, apoyando a un candidato de centroderecha; en fin, que como canciller tuvo un rol marcadamente activo en la defensa de los derechos humanos.

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Como ven, Jorge ha sido un apasionado por Latinoamérica, Por eso, yo quisiera destacar tres cosas de su libro, por tanto, de la vida de Jorge, y detenerme un momento en ellas, porque se trata de cosas que están indisolublemente unidas entre sí, en las  que Latinoamérica está en deuda y cuyo avance es de inusual importancia para el desarrollo de nuestros pueblos, a saber:

 

  • Su conversión [de JC] a la Democracia, y su profundo compromiso con la misma de ese instante. [Conectada con cuanta falta nos hace de esto en LA]
  • Su compromiso [de JC] y promoción de los Derechos Humanos en Latinoamérica. [Conectado con lo mucho que nos falta por avanzar en LA]
  • Su constante [de JC] capacidad de transformación, cambio y actualización de sus ideas. [Conectada con cierta incapacidad de LA para no cometer los mismo errores]

 

  1. [Compromiso, conversión a la Democracia.]

 

Como he dicho, lo primero que quiero destacar de Jorge es su compromiso con la democracia. Jorge proviene de la izquierda comunista. Pero tardó poco en darse cuenta que el progreso verdadero y sostenido de los pueblos latinoamericanos sólo podía darse alcanzando la democracia, para luego, desde ella, producir las reformas necesarias. La difusión de esa convicción, por cierto, más de algún conflicto y enemistad le ha traído con algunos de sus otrora compañeros de ruta. Así bien, luego  asumir la convicción, en general, de que la lucha armada no era la solución para Latinoamérica, se enfocó, en particular, a combatir la dictadura del PRI en México. Lo hizo por largos años y de diversas formas: a través de una profusa y prolífica actividad intelectual y de divulgación; mediante la articulación de diferentes grupos de personalidades destacadas de carácter transversal[5]–término este último, eso sí, que Jorge  califica de “chileno” y “horroroso”; y, en fin, participando de diferentes proyectos políticos adversarios al PRI. La etapa culminante de este proceso es su apoyo sustantivo a la exitosa candidatura de Fox a la presidencia el año 2000. Se requiere de una mentalidad muy desprejuiciada, de mucha honestidad intelectual y valentía, para, proviniendo de un mundo de izquierda, y existiendo un postulante de ese mundo a la alternancia, apoyar a un candidato de centro derecha. De acuerdo, nos dice Jorge, el país requería de una serie de reformas que quizás era mejor impulsar desde un conglomerado de centro izquierda; pero sin democracia eso es una quimera. Parafraseando sus propias palabras: la democracia es la condición necesaria, más no suficiente, para hacer cambios profundos y legítimos en cualquier sociedad. No es poco haber sido protagonista de que México alcanzara esa condición imprescindible.

El testimonio de Jorge en este punto está más vigente que nunca. Aunque, con la excepción de Cuba, sin la presencia de dictaduras formales, el estado de la democracia en la zona es, en general, inaceptablemente frágil, y en algunos países francamente preocupante, especialmente en Venezuela.

Yo quisiera aprovechar esta ocasión para detenerme un segundo sobre ese urgente punto.  En una sucesiva ola de comportamientos autoritarios de carácter ascendente, que vienen desde la época de Chávez, el régimen que hoy “conduce” Maduro, frente a una crisis económica y social de proporciones, se da el lujo de arrestar impunemente, ante la mirada cómplice de la comunidad internacional, a opositores de indudable factura democrática, como Leopoldo López y Antonio Ledezma. Como ha dicho Jorge en otro sitio: “Entre ambos —Chávez y Maduro— han expropiado, comprado, clausurado y censurado medios de comunicación, detenido a dirigentes de la oposición, manipulado a las instituciones para restarle fuerza a los alcaldes de oposición, intervenido en sindicatos para cambiar liderazgos, gastado dinero en prácticas clientelares descaradas y, en general, han incurrido en conductas gubernamentales todo menos democráticas[6].

Hoy hace falta como nunca la denuncia, especialmente de gobiernos, políticos e intelectuales, que dicen ser de avanzada y reformistas, ante los atropellos a la democracia que se viven tanto en Venezuela, como en otras zonas de nuestra región. La situación actual hace que también nos cuestionemos la eficacia de nuestros organismos internacionales, que debiendo velar por el cumplimiento de los tratados internacionales como la Convención Interamericana y el Pacto de San José, tampoco han tenido una voz suficientemente fuerte para denunciar las violaciones correspondientes. En ese sentido, urge promover iniciativas que puedan robustecer nuestros instrumentos multilaterales, para que estos puedan desarrollar con eficacia y sin falsos escrúpulos la misión de velar por el fortalecimiento de nuestras democracias y la denuncia firme de cualquier violación a ellas.

Finalmente, en este punto sobre la Democracia, quisiera destacar una cosa más de la vida de Jorge: su permanente denuncia de la corrupción. Por cierto, ésta requiere, además de reformas estructurales y sistemas institucionales fuertes, de algo que con frecuencia se olvida: virtudes cívicas. Por eso, me emocionó, al referirse al momento de la muerte de su padre, de quien a lo largo del libro destaca múltiples características y talentos, y a quien el protagonista declara su más alta admiración, que le destaque por sobre todo ese valor hoy casi en desuso: “(…) de las muchas virtudes de Jorge Castañeda [padre] hay una que me enorgullece más que otras; es la que quisiera transmitirle a su único nieto, Jorge Andrés (…). Mi padre fue un hombre honrado que en casi 40 años de servicio público no robo un centavo (…)”[7]. Quiero remarcar esto, lo que Jorge cree es la mayor lección de un abuelo a su nieto; no sus triunfos, su inteligencia o su poder, sino que la honestidad: esa virtud humilde e imprescindible. En un continente donde campea la corrupción y el abuso del poderoso sobre el débil, vaya que nos hace falta que se ponga más seguido a la honestidad como el testimonio imperecedero más valioso para las nuevas generaciones.

 

  • [El compromiso con los Derechos Humanos]

 

Como he dicho, lo segundo que quiero destacar de Jorge, es su lucha a favor de los derechos humanos en la región. En su historial hay varios hechos admirables como su oposición al Tratado de Libre Comercio entre México y Estados Unidos durante el gobierno de Carlos Salinas, porque éste no incluía las llamadas “cláusulas de derechos fundamentales”, que un tratado de estas características debe siempre contemplar [8]; su participación en diferentes instancias o instituciones que se dedican a su promoción y observación; y en especial, de las numerosas iniciativas que promovió durante sus tres años como canciller[9], especialmente, su invitación a diversos organismos y observadores de DD.HH a instalarse permanentemente en México; el cambio del trato histórico de México hacia Cuba, adhiriendo a las resoluciones de la ONU que condenan los atentados a los DD.HH en la isla; su lucha por conseguir un nuevo acuerdo migratorio con EE.UU.

A nosotros con Jorge nos tocó coincidir como cancilleres de nuestros respectivos países por algún tiempo. En ese momento pudimos trabajar juntos en algunas de las iniciativas que recién destaqué, donde nuestros países sostuvieron posiciones similares.  En el libro Jorge dice que Carlos Ominami, aquí a mi lado, es un camarada de mil batallas; bueno nosotros también compartimos algunas “conspiraciones” durante ese tiempo: la Declaración que promovimos y logramos sacar de los Presidentes del Grupo de Rio en Abril del 2002 una Declaración, donde defendimos el orden institucional ante el intento de Golpe de Estado en Venezuela.  O la reunión sostenida  en conjunto con los Presidentes Fox y Lagos, para lograr que ambos países aprobaran en Ginebra la resolución que condenó a Cuba por las violaciones a los derechos humanos. (pag 531 hay una foto que registra el encuentro)

 

 

Vale la pena recordar hoy el espíritu de estas iniciativas, dado que en nuestra región los desafíos en Derechos Humanos son más que apremiantes. Así bien, el último informe anual del CIDH (2013), en su Capítulo IV acerca del “Desarrollo de los Derechos Humanos en la Región”[10], llama la atención sobre graves violaciones en diferentes países de la zona, así que como que a la fecha de presentación del informe “y pasados más de 44 años desde la Convención Americana en noviembre de 1969, 12 de los 35 Estados Miembros de la OEA no lo habían ratificado y 15 no habían aceptado la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.” A esto se debe agregar las preocupantes denuncias a la Convención Americana por parte de Trinidad y Tobago (1999) y Venezuela (2013).

En ese sentido, uno de las metas más urgentes es la ratificación universal de los tratados interamericanos de derechos humanos, especialmente los más importantes como la Convención Americana. En ese sentido, es muy pertinente la siguiente observación incluida en el referido informe “las dificultades para que se logre la ratificación universal de la Convención Americana no sólo es inconsistente con los principios rectores de la integración americana expresados desde la creación de la OEA, sino que consolida una situación de desventaja de aquellos ciudadanos y ciudadanas bajo la jurisdicción de Estados Miembros que aún no se han adherido a todos los tratados interamericanos. En esa línea, la consecuencia más perniciosa de la ausencia de la ratificación universal es desproveer a cientos de millones de americanos y americanas de una protección plena de sus derechos”.

Por último, quiero destacar que es necesario oponerse férreamente a algunos intentos de modificación al Sistema Interamericano de DD.HH, los cuales, amparados en un pretexto mal usado acerca de la preeminencia de las soberanías nacionales, buscan el debilitamiento del Sistema, por diversos medios, con el objetivo de hacer ajenos a ciertos gobiernos de observaciones, fiscalizaciones e instrucciones, que pueden, por decir lo menos, resultarles incomodas.

 

  1. [Su constante capacidad de transformación , cambio y actualización de sus ideas, su mirada independiente, libertario

He dicho que quería destacar también la constante capacidad de trasformación, cambio y actualización de ideas que ha tenido Jorge durante su vida. Su personalidad independiente le ha permitido  tomar nota de las evidencias, y si esas evidencias han ido en dirección contraria de las ideas de su sector político, aliados o amigos, pues mal por estos últimos. En política, y especialmente en una región con una peculiar capacidad de repetir los mismos errores, de intentar por enésimas vez resolver sus clásicos problemas con soluciones fracasadas una y mil veces, eso no es poco. Marina Castañeda describe los rasgos principales de la personalidad de Jorge cuando dice: “Pero quizás lo más interesante sea su visión del mundo radicalmente iconoclasta. En su universo intelectual y sentimental, no hay ídolo que escape de su mirada crítica, ni nadie que se salve de un cuestionamiento reiterado. Esto explica en gran parte sus posturas políticas en apariencia cambiantes: en diferentes épocas de la vida, ha sido considerado de izquierda, de derecha, y a veces, todo lo contrario. La constante subyacente a esta evolución no ha residido en un carácter frívolo ni oportunista, sino en una visión que se ha ido adaptando, a veces anticipadamente, a los cambios políticos, económicos y sociales que han regido nuestro mundo en las últimas cuatro décadas. Es por ello que su mirada es siempre fresca innovadora – y muchas veces, o en todo caso inicialmente, rechazada por los poderes fácticos de  nuestra sociedad.[11]

Así, aunque siempre fue opositor a teorías sagradas en su sector político como el “dependentismo”, en su libro podrán encontrar una serie de autocriticas sobre  posiciones pasadas en temas como el régimen cubano, las guerrillas centroamericanas y la lucha armada. A su vez, fue una de las primeras voces de izquierda en criticar públicamente al sandinismo o en proponer el recorte de subsidios en su país o en criticar abiertamente al régimen cubano; ha sido siempre crítico, también, de lo que denomina el complejo mexicano de adoración acrítica al “nacionalismo revolucionario”. Por otro lado, no ha tenido problemas con proponer entendimientos con Estados Unidos, proclamando la necesidad de actualizar las relaciones de la izquierda latinoamericana con la primera potencia del mundo; pero también, cuando sus convicciones se lo indicaron, no dudó en oponerse a la pretensión de Estados Unidos y sus aliados de ser legitimados por el Consejo de Seguridad de la ONU para invadir Irak, lo que descarta cualquier ánimo servil. En fin, su obra y trayectoria dan cuenta de una personalidad de espíritu libertario, valiente y sin complejos gregarios o corporativos.

Creo que ese espíritu puede servir de buen ejemplo a personas, movimientos o partidos poderosos, de todos los sectores políticos, que por complejos historiográficos, por idolatría a líderes o ideas comprobadamente perniciosas, siguen, conscientemente, tropezando con la misma piedra. Entre las muchas proclamas pintadas en las murallas parisinas durante Mayo del 68 que dieron la vuelta al mundo, hay una que siempre consideré especialmente peligrosa, no por los nombres que se enuncian o las teorías que éstos defendieron, sino por su significado más profundo: “preferimos equivocarnos con Sartre que acertar con Aron”; la trayectoria de Jorge es lo opuesto. No le ha importado tanto con quien acertar o equivocarse, siempre que piense sinceramente que éste tiene la razón. Lamentablemente, este honesto espíritu escasea.

 

  1. [Cierre]

He querido destacar esos tres elementos de la vida de Jorge, porque creo que pueden ser una guía para nuestros desafíos como región. Ante la realidad de la pobreza, la desigualdad, el abuso, la corrupción, la droga,  la desigualdad, la inseguridad, el camino que debemos seguir es la promoción  de las fuerzas transformadoras, conformadas por amplias mayorías sociales y políticas, con espíritu reformista, profundizando la democracia, fortaleciendo la institucionalidad e insertándonos en el mundo de hoy y sus desafíos para no dejar atrás a nuestros pueblos ante la fuerte competencia que demanda una economía globalizada. En ese sentido, creo que hoy día más que nunca debemos proponer alternativas de real integración latinoamericana, fomentando la solidaridad entre nuestras naciones, enfocarnos  en políticas sociales urgentes, como salud, educación y seguridad, así como también fortaleciendo nuestros organismos internacionales para que estos sean armas poderosas en la protección de nuestras democracias y la promoción de nuestros derechos humanos.

Para finalizar, una última consideración. En innumerables ocasiones en su autobiografía, Jorge reduce el mérito de sus logros diciendo que los ha conseguido aplicando su filosofía de la “línea de menor resistencia”, algo similar a lo que en Chile llamamos la “ley del mínimo esfuerzo”. Discrepo: la vida de Jorge podrá ser muchas cosas, menos la de alguien que se ha guiado por esa pusilánime norma. Por el contrario, ella es un cuadro de lucha, de actividad, de convicciones constantes y activas. En fin: es la historia de una vida que merece ser vivida, contada y leída.

Gracias Jorge por darme esta oportunidad.

Gracias a los asistentes por su paciencia.

[1] P.42.

[2] p.9.

[3] (p.187)

[4] (p.214)

 

 

[5] p.310. p 347

[6]http://jorgecastaneda.org/notas/2014/03/14/venezuela-y-el-pensamiento-troglodita#sthash.LWI4dAWY.dpuf

 

[7] p.107.

[8] p.320

[9] p. 440 y sts.

[10] http://www.oas.org/es/cidh/docs/anual/2013/indice.asp

[11] p.102015-11-03 18.05.01