Las armas de la razón

Las armas de la razón

http://voces.latercera.com/2015/11/25/soledad-alvear/las-armas-de-la-razon/ (publicado en La Tercera el 25/11/2015)

 

Sólo han pasado unos días de los atentados en París y el horror sigue presente en nuestras retinas. Es que las víctimas de ese viernes por la noche no son sólo aquellas que murieron, fueron heridas o padecieron cautiverio. Lo es la comunidad mundial al sentir la vulnerabilidad del espacio público .

Pero no pueden cerrarse las fronteras en un continente que hizo del libre tránsito entre países un ejemplo de integración regional. Tampoco pueden suprimirse conciertos, marchas, proclamas o actividades públicas. Cerrar plazas o avenidas sería absurdo e ineficaz. ¿Qué hacer entonces frente ataques atomizados, complejos en la trazabilidad investigativa y auto atribuidos por el EI desde un fundamentalismo de dispersa y no siempre conocida raíz histórica? La complejidad histórica es evidente pero la política fue creada precisamente para entregar soluciones a asuntos complejos, a cuestiones que suelen no tener una sola respuesta.

En la escena práctica sólo queda reforzar un multilateralismo eficaz y ágil que sea capaz de deponer las diferencias presentes ante la fuerza de los desencuentros futuros, no hay margen para la teoría de los juegos o para transacciones. Un multilateralismo “pragmáticamente vital” que no sólo practiquen los organismos internacionales sino que sea la agenda de cada líder que cree en la libertad y paz mundiales y que entiende que sus nacionales ya no están seguros en la exclusividad de su territorio.

En segundo lugar pienso que los esfuerzos deben orientarse en mejorar nuestros sistemas de información e investigación, antes que endurecer nuestros mecanismos de restricción y supresión de derechos. Si las guerras antes se ganaban con armas hoy se anticipan con datos que nos ayuden a detectar movimientos y operaciones.

En tercer lugar está el testimonio de nuestros liderazgos internacionales. Cada declaración, reunión o desplazamiento es una señal que puede movilizar racionalidades o inflamar reacciones en donde la sinrazón se imponga rompiendo los delgados equilibrios de las reglas internacionales, en tiempos de paz y en tiempos de guerra. La experiencia nos ha mostrado que es más fácil la gestión bélica que la salida del conflicto que puede tardar años en cerrarse con tropas que nunca vuelven. Es aquí en donde la proporcionalidad de la acción armada cobra además en el buen criterio una gran importancia y en donde la dignidad de los estados no se mide por el tamaño de sus ejércitos sino por la eficacia y el razonamiento de su diplomacia.

Algo de esto viví siendo Canciller el año 2003, cuando el Presidente Lagos decidió que Chile no apoyaba como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU una nueva incursión armada en Irak, decisión adoptada en plena negociación de nuestro TLC con Estados Unidos.

En un mundo globalizado, dinámico en acontecimientos, complejo en fenómenos y difuso en el origen de conflictos, se instala un nuevo desafío: construir paz entendiendo que su conquista tiene límites que sólo la razón y el entendimiento pueden preservar en el largo plazo.