Discurso de Presidenta del Jurado del XX Premio Nacional de Periodismo 2016

Panama, Mayo 2016

1. Del Premio: Sean mis primeras palabras de gratitud al Forum de Periodistas y su Presidente, por esta invitación al XX Versión del Premio que nos ha convocado por una semana en Panamá en un trabajo intenso, desafiante y tremendamente enriquecedor.

Quiero también expresar mi gratitud a mis colegas del Jurado quienes me confiaron la sensible tarea de representarlos como Presidenta de este colegiado, confianza a la que creo haber respondido con entusiasmo y compromiso.

Estos días pudimos experimentar, y creo en esto interpretar a mis colegas, la importancia de este Premio no sólo para Panamá y su periodismo sino también para el desarrollo de esta profesión en la Región y el fortalecimiento de las libertades de expresión e información.

2. La importancia de este Premio para Panamá: Para Panamá este Premio es una forma de incentivar el trabajo periodístico en sus distintas expresiones y también un vehículo que permite exhibir la riqueza panameña en un encuentro sincero e intenso con su identidad nacional, sus raíces y aspiraciones más profundas.

Los trabajos realizados son una manifestación del crisol de razas y culturas que habitan en Panamá, del fenómeno global que inunda sus fronteras y también de aquellas heridas pretéritas o desafíos que la investigación periodística puede resciliar como ninguna otra actividad en el mundo, a partir de juicio directo y la evidencia, el testimonio y la investigación.

3. La importancia de este Premio para el desarrollo de la profesión en la Región: No es casual que año a año el Premio convoque, por un lado, una pléyade de destacados periodistas nacionales que presentan un centenar de trabajos y, por otro, se llame a jurados internacionales que concurren desde distintos lugares, motivados por el desafío intelectual del estudio, la crítica y la valoración.

Digo que no es un azar que esto ocurra porque el Premio ha ido institucionalizando en sus dos décadas de vida, una impronta de excelencia y reconocimiento que van más allá de Panamá y que sus diversos jurados se han encargado además de difundir mundialmente.

Este “circuito virtuoso” ha permitido crecer en conocimiento y hacer del Premio un verdadero “patrimonio regional” que aporta al desarrollo del periodismo en una Región marcada a fuego por la tarea investigativa, por la evolución, y otrora involución, de la libertad informativa, y los desafíos actuales que nos trae la transparencia y la rendición de cuentas.

4. La importancia de este Premio y el fortalecimiento de las libertades de expresión e información: La libertad de expresión del pensamiento es un derecho humano básico.

Es evidente que sin libertad de expresarse es imposible formar opinión pública. También es imposible que los partidos políticos, las empresas, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales, y en general, cualquiera que desee influir sobre la colectividad, pueda desarrollarse plenamente sin libertad de expresión.

Nuestra Región vivió a principios de los 90 una serie de cambios sustanciales: tránsitos en gran parte de los países de dictaduras a democracias, contexto en el cual el tejido social y cultural aún estaba marcado por una época de censuras y limitaciones a la libertad de expresión. Quizás una de las conquistas más notables en los 90 fue entonces reforzar nuestras libertades públicas y retomar el impulso para el desarrollo de políticas públicas asociadas a la garantías informativas, a la promoción del arte y la cultura, al desarrollo de un nuevo pacto social para operadores de medios de comunicación y a la producción de un verdadero nuevo Derecho de libertades públicas en donde la información, la transparencia y expresión pasaban a ser piezas fundamentales.

Fui Senadora hasta hace unos años, Canciller en la década pasada y en los 90 ministra de Justicia. En esta última calidad pude apreciar la intensa vinculación entre Estado de Derecho y Libertad de Expresión. Ambos caminan de la mano, y al mismo tiempo, y la experiencia de nuestro continente es, lamentablemente, muy elocuente en exhibir que cuando cae uno, lo hace la otra de manera inmediata, sin importar el orden.

Por décadas el problema de las dictaduras fue no tener Estado de Derecho, y en consecuencia libertad de expresión. Luego, superado esa temporada de regímenes militares, la libertad se recupera pero vuelve a ratos a experimentar riesgos y vulnerabilidades en su ejercicio pleno siendo ésta la que arriesga el Estado de Derecho, a la inversa.

Es por ello que Libertad de expresión es también límite al poder y control social. Invaluable en este sentido es el rol del sistema interamericano de derechos humanos (CIDH, su Relatoria Especial para la Libertad de Expresión y Corte) en su incansable tarea por contribuir a la consolidación del Derecho Internacional en esta materia, constituyendo un espacio de garantías y generando un sistema de control de convencionalidad para las jurisdicciones de los Estados Miembros.

Sabemos que Panamá abraza una profunda vocación en este ámbito y que además integra la CIDH con una distinguida comisionada miembro.

5. Palabras de Cierre: Autoridades, Distinguidos invitados, periodistas participantes, amigos, Embajadores, colegas del jurado. Si pudiéramos sintetizar en una idea el valor de este Premio, podríamos decir que es un verdadero bien público regional, que Panamá nos entrega con generosidad y pasión y cuya huella debe acompañarnos entre premio y premio, entrega y entrega, siendo esta ceremonia sólo una liturgia de recuerdo para una tarea que cubre los 365 días del año.

Dos datos:

1. Según Freedom House, en este momento apenas el 14% de los habitantes de la Tierra viven en países que disfrutan de la libertad de expresión. En el resto del mundo, gobiernos y actores no estatales controlan, más o menos férreamente, el flujo de opiniones o informaciones de los ciudadanos y, en muchos casos, reprimen brutalmente a las voces independientes o críticas.

2. De acuerdo a información de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH en los últimos años 11 países aprobaron leyes sobre acceso a información en el Continente, destacando en este grupo los casos de México, Perú, Uruguay y Chile.

Nuestra Región entonces está preocupada y trabajando. No está dormida y esta vigésima edición del Premio Nacional de Periodismo nos ha permitido encontrar periodismo predominantemente vigoroso, valiente y robusto.

Por eso, más allá de quiénes han sido los ganadores, que serán conocidos en pocos minutos más, felicitamos desde el Jurado a la mayoría del periodismo panameño que, nos parece, ha sabido estar a la altura de las circunstancias convocadas y su aporte quedará inscrito, más allá de esta Distinción, en el corazón y la razón de todo nuestro continente y comunidad Iberoamericana.

Porque Panamá es un hub de muchas cosas y, dentro de ellas, quizás una de las más importantes: es ser una plataforma para la libertad y la democracia.

Muchas Gracias.