Un golpe a la política

publicado en La Tercera el 06 de julio de 2016

 

http://voces.latercera.com/2016/07/06/soledad-alvear/un-golpe-a-la-politica/

 

 

La discusión en torno al Brexit se ha centrado, antes y después, en sus consecuencias económicas: baja de las bolsas, debilidad de la libra, posibles efectos en el desempleo, etc. Por supuesto que esas repercusiones existen (y nos afectarán a nosotros), pero en primerísimo lugar el Brexit es un problema político.

Permítanme un recuerdo personal. En 2002, siendo Canciller, me correspondió llevar adelante una compleja negociación con la Unión Europea. No puedo negar la impresión que me causó estar frente a los 14 ministros de Relaciones Exteriores, representantes de los países que en ese entonces la componían. Sin embargo, el impacto más grande no fue estar sola representando a Chile ante esas personalidades, sino ver que, en un costado, había nada menos que 11 cabinas de traducción simultánea.

¿Qué mostraban esas cabinas? Una verdadera hazaña política: la Unión Europea había logrado reunir a países de muy diversas lenguas, culturas, tamaños y mentalidades, que se habían enfrentado en guerras donde había habido millones de víctimas. En suma, se trataba de uno de los logros más grandes de la historia de la política, porque, más que la administración del poder, la política es el arte de manejar la diversidad.

Para mí la lección era doble. En primer lugar, esa realidad era un modelo para mi propio país, un ejemplo de que las divergencias no impiden vivir en paz y construir una convivencia genuinamente democrática. En segundo lugar, era una lección para Latinoamérica, donde a pesar de tener la misma lengua, una cultura y haber vivido durante varios siglos la misma historia, no hemos sido capaces de avanzar hacia formas inteligentes de integración.

El Brexit es un gigantesco paso atrás en esa lógica política, una derrota para Adenauer, Schumann, De Gasperi, y todos los que, con altura de miras y confianza en la fuerza de la política construyeron la grandeza europea sobre las ruinas de la Segunda Guerra Mundial.

Pero no se trata tan solo de un retroceso histórico en una tendencia positiva. El Brexit supone un error político considerable porque significa no entender que hoy Europa enfrenta algunos graves desafíos que no pueden ser resueltos de manera aislada. A diferencia de la Europa de Adenauer, hoy está muy desarrollada la criminalidad internacional (los delitos se preparan en un lugar y se llevan a cabo en otro); existe la amenaza del narcotráfico y un terrorismo con una inédita capacidad de destrucción; los problemas del medioambiente tienen un carácter global, y estamos en presencia de una enorme crisis migratoria.

¿Puede alguien pensar que uno solo de esos problemas puede resolverse con fórmulas aislacionistas? Mucho menos todos ellos juntos. El Brexit es una ingenuidad política.

Hay, finalmente, otra lección que podemos sacar de este desgraciado suceso. Hoy son muchos los británicos que se lamentan, pero que ese día se quedaron en sus casas. O fueron a votar, pero no movilizaron todas sus energías por la causa de Europa. Hoy lloran, pero es demasiado tarde.