Las armas de la razón

Las armas de la razón

http://voces.latercera.com/2015/11/25/soledad-alvear/las-armas-de-la-razon/ (publicado en La Tercera el 25/11/2015)

 

Sólo han pasado unos días de los atentados en París y el horror sigue presente en nuestras retinas. Es que las víctimas de ese viernes por la noche no son sólo aquellas que murieron, fueron heridas o padecieron cautiverio. Lo es la comunidad mundial al sentir la vulnerabilidad del espacio público .

Pero no pueden cerrarse las fronteras en un continente que hizo del libre tránsito entre países un ejemplo de integración regional. Tampoco pueden suprimirse conciertos, marchas, proclamas o actividades públicas. Cerrar plazas o avenidas sería absurdo e ineficaz. ¿Qué hacer entonces frente ataques atomizados, complejos en la trazabilidad investigativa y auto atribuidos por el EI desde un fundamentalismo de dispersa y no siempre conocida raíz histórica? La complejidad histórica es evidente pero la política fue creada precisamente para entregar soluciones a asuntos complejos, a cuestiones que suelen no tener una sola respuesta.

En la escena práctica sólo queda reforzar un multilateralismo eficaz y ágil que sea capaz de deponer las diferencias presentes ante la fuerza de los desencuentros futuros, no hay margen para la teoría de los juegos o para transacciones. Un multilateralismo “pragmáticamente vital” que no sólo practiquen los organismos internacionales sino que sea la agenda de cada líder que cree en la libertad y paz mundiales y que entiende que sus nacionales ya no están seguros en la exclusividad de su territorio.

En segundo lugar pienso que los esfuerzos deben orientarse en mejorar nuestros sistemas de información e investigación, antes que endurecer nuestros mecanismos de restricción y supresión de derechos. Si las guerras antes se ganaban con armas hoy se anticipan con datos que nos ayuden a detectar movimientos y operaciones.

En tercer lugar está el testimonio de nuestros liderazgos internacionales. Cada declaración, reunión o desplazamiento es una señal que puede movilizar racionalidades o inflamar reacciones en donde la sinrazón se imponga rompiendo los delgados equilibrios de las reglas internacionales, en tiempos de paz y en tiempos de guerra. La experiencia nos ha mostrado que es más fácil la gestión bélica que la salida del conflicto que puede tardar años en cerrarse con tropas que nunca vuelven. Es aquí en donde la proporcionalidad de la acción armada cobra además en el buen criterio una gran importancia y en donde la dignidad de los estados no se mide por el tamaño de sus ejércitos sino por la eficacia y el razonamiento de su diplomacia.

Algo de esto viví siendo Canciller el año 2003, cuando el Presidente Lagos decidió que Chile no apoyaba como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU una nueva incursión armada en Irak, decisión adoptada en plena negociación de nuestro TLC con Estados Unidos.

En un mundo globalizado, dinámico en acontecimientos, complejo en fenómenos y difuso en el origen de conflictos, se instala un nuevo desafío: construir paz entendiendo que su conquista tiene límites que sólo la razón y el entendimiento pueden preservar en el largo plazo.

Una nueva Constitución

Una nueva Constitución

(publicado en La Tercera el miércoles 11 de noviembre de 2015)

 

http://voces.latercera.com/2015/11/11/soledad-alvear/una-nueva-constitucion/

 

El gobierno ha anunciado el inicio del proceso constituyente. Es destacable que reafirme el camino institucional para llegar a la nueva Constitución. También lo es que defina la necesidad de construir un pacto constitucional entre las distintas fuerzas políticas representadas en el Congreso, requiriéndose para ello un quórum de los 2/3 de los senadores y diputados en ejercicio. Será finalmente el Congreso el que definirá el mecanismo para concretarla.

La Constitución debe ser la casa común que nos albergue a todas y todos en la cual nos podamos sentir plenamente identificados. En este sentido, una Constitución no debe intentar imponer visiones particulares de determinados sectores con exclusión de los demás sino que debe ser fruto de un pacto en que todos no sintamos verdaderamente partícipes sobre la base del efectivo ejercicio de la democracia.

La Constitución de 1980 fue impuesta por la dictadura mediante un plebiscito que no contó con las mínimas garantías requeridas para un acto electoral legítimo y a pesar de las reformas que se le han introducido -lo que ha permitido el ejercicio de la democracia en el último cuarto de siglo- todavía no goza de la legitimidad que haga que todos nos sintamos identificados plenamente con ella.

Hasta ahora se ha hablado mucho de cómo lograr la nueva Carta Fundamental pero poco acerca de qué nueva Constitución necesita nuestro país y ese es el debate de fondo que nos interesa destacar.

En este sentido creemos que la nueva Constitución debe colocar en su centro la inviolabilidad de la dignidad humana; la democracia como régimen político; el respeto y promoción de los derechos humanos, tanto los que la Constitución establece como los contenidos en las normas internacionales que obligan a Chile; el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas; un presidencialismo más equilibrado en relación a las funciones del Congreso Nacional, planteándose también la posibilidad de evaluar la introducción de un sistema semi presidencial (que es el que prefiero); las bases del Poder Judicial; de los órganos constitucionalmente autónomos y también una justicia constitucional que vele por la supremacía constitucional sin llegar a transformarse en una tercera Cámara Legislativa. También el desafío de avanzar hacia una efectiva descentralización. No podrán tener lugar resabios autoritarios presentes todavía en la ley fundamental vigente como es la existencia del Consejo de Seguridad Nacional y las leyes supra mayoritarias (de quórum calificado y orgánica constitucional).

Una Constitución no parte de cero. La nueva será heredera de la rica tradición constitucional de nuestro país de los siglos XIX y XX, por lo que es lógico que ella contenga en su texto como elementos de continuidad, disposiciones que han sido muy positivas en el desarrollo de nuestra democracia.

 

Niños que son abortados y nacen vivos

 

http://voces.latercera.com/2015/11/07/soledad-alvear/ninos-que-son-abortados-y-nacen-vivos/ (publicado en La Tercera el sábado 7 de noviembre de 2015)

 

Desde que entró este año el proyecto de ley de aborto en la Cámara de Diputados, la discusión en torno a la cuestión ha mostrado que ese tema no es fácil, ni rápido y que, tal como lo solicitaron varias autoridades, se debe dar un debate con alturas de miras.

Hemos dado a conocer nuestra postura sobre el aborto por estos medios pero, y conforme al espíritu de tener un debate con alturas de mira, queremos enfocar esta columna sobre otro aspecto de la propuesta de este proyecto de ley de aborto y que nos preocupa de sobremanera: el aborto tardío, hasta los 9 meses, posterior a las 22 semanas de gestación, periodo de viabilidad definido por la Organización Mundial de la Salud, y más específicamente con el tema de los niños que nacen vivos después de un aborto.

Con el proyecto en discusión se ha escuchado, para poder afirmar el argumento que justificaría el aborto en tres situaciones específicas, que el gestado no es persona, que su condición de filiación es indigna, o que viene gravemente enfermo, y que por lo tanto la madre, no el padre, tiene derecho a disponer de la vida de su hijo, el cual además, se ha escuchado en varias exposiciones de la Cámara, no tiene derechos constitucionales.

El 28 de enero, tres días antes que entrase el proyecto de aborto en la Cámara, diez diputados de la Nueva Mayoría, presentaron un proyecto de ley N°9902 sobre los derechos de la mujer embarazada y violencia obstétrica.

Pero también, tres meses antes, en octubre 2014, también diez diputados de la Nueva Mayoría patrocinaron otro -n°9643- sobre el delito de abandono del recién nacido.

Ambos proyectos tienen como preocupación modificar el código penal y establecer penas para los que dieran un trato indigno a la madre y/o su hijo.

Podemos leer por ejemplo en el boletín 9643 los siguientes argumentos: “…El objeto de este proyecto de ley es determinar la importancia de distinguir un criterio más amplio en cuanto a la edad del ofendido, esto debido a lo lábil que resulta ser un recién nacido…El abandono significa un atentado a su calidad de persona con existencia legal amparada por nuestro ordenamiento jurídico.”. Este proyecto aclara que: “…Entendemos por neonato o recién nacido un bebe que tiene 28 días o menos desde su nacimiento, bien sea por parto o por cesárea, proveniente de un embarazo de 21 semanas o más de gestación”… y reafirma que.. “La Constitución señala en su artículo 19 numerando 1: “El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona”. El proyecto se muestra preocupado entonces por el abandono del recién nacido: “… al referirnos al ABANDONO del RECIEN NACIDO estamos refiriéndonos al ser más dependiente e incapaz de subsistir por sí mismo”. Por último el proyecto sostiene que: “Dentro de los bienes jurídicos protegidos, es decir, los bienes tutelados por el derecho, se distingue: la vida humana dependiente y la vida humana independiente, el primero, la vida de la criatura que está por nacer, expresamente se establece su protección en el artículo 75 del Código Civil que prescribe: “La ley protege la vida del que está por nacer. Por su parte la vida humana independiente, protege la vida del ser humano ya nacido, autónomo, separado completamente de su madre y es persona desde el punto de vista jurídico. El Código Civil señala en su artículo 55: Son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estirpe o condición”.

Resulta sorprendente que diputados de la Nueva Mayoría, siendo que algunos han sido agudos abogados del proyecto de aborto en la comisión de salud, propongan uno que habla de los derechos de la criatura que está por nacer y, por cierto, del ya nacido.

Dice este proyecto que el primer derecho del neonato, siendo este de 21 semanas de gestación, es a no ser abandonado. A primera vista nos resulta incomprensible como el personal médico podrá ofrecer un aborto a una mujer, pasado las 21 semanas de gestación, lo que técnicamente será un parto prematuro, con la posibilidad de que el gestado no nazca muerto sino vivo, hecho perfectamente posible ya que este niño está en etapa de sobrevivir, aunque esté gravemente enfermo. ¿Quién se hará cargo de anunciarle a esta mamá que su hijo está vivo, siendo que ella pidió un “aborto”, siendo que no se puede abandonar el niño. ¿Quién se hará cargo de los costos y de los cuidados especiales de los días de sobrevida del niño, y si es que no fallezca rápidamente?. Además, como se evitaría el sufrimiento de la madre, del que se hace solidario el proyecto, al generar situaciones mas crueles y dolorosas como las descritas?

Este último tiempo hemos podido leer en prensa muchos casos terribles de niños que han sobrevivido a un aborto tardío y que se han dejado morir por abandono, sin cuidados, o que simplemente médicos poco escrupulosos han matado en el quirófano. Citaremos solo como ejemplo los casos Karpen y Gosnell de 2013 que fueron muy mediáticos, pero desgraciadamente los casos abundan en los países con leyes de aborto. https://actualidad.rt.com/sociedad/view/94887-eeuu-aborto-tardio-feto-asesinar

Eso a pesar que, en 2002, se promulgó en EEUU la Bill H.R 2175 de 2002, la “Born Alive Infant Protection Act” para proteger al nacido vivo.

También a raíz del escándalo en torno a la venta de partes fetales (supuestamente para investigación científica) de nacidos vivos, por la mayor organización abortista de EEUU, la Planned Parenthood, se publicó otra ley, la Bill H.R 3504: P.L en septiembre pasado, la “ Born-Alive Abortion Survivors Protecion Act”, de nuevo para proteger los niños que nacen vivos, después de un aborto.

También Europa no se salva de este problema y en 2014, cuatro organizaciones solicitaron al Consejo de Europa pronunciarse para prohibir el llamado “infanticidio neonatal”, que es la situación de los niños abortados que nacen vivos, demanda que fue rechazada en septiembre. Esta demanda se ilustró con el siguiente informe relativo a los neonatos no atendidos después de nacer vivos: http://eclj.org/pdf/Appel-au-Commissaires-aux-DH-contre-contre-la-torture-et-l-infanticide-des-bebes-survivant-aux-avortements.pdf. También se entregó como estudio base  un estudio de BLOJ (International Journal of Obstetrics and Gynaecology 8/01/2007) http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1471-0528.2007.01279.x/epdf.

Con este proyecto de ley de aborto, Chile entrará de pleno en este drama y es por eso que, para ahorrarse el problema, en países como EE.UU. o Europa, se aplica la figura del feticidio, que consiste en matar el gestado antes que nazca, eso con técnicas complejas (inyección intracardíaca de cloruro de potasio) que las médicos no están dispuestos a realizar. Por lo demás, las leyes vigentes en Chile no permiten matar intencionalmente el gestado.

Respecto del otro proyecto de ley 9902 sobre la violencia obstétrica, también resulta desconcertante que diputados que defienden el aborto utilizan palabras para referirse al gestado como “hijo” sabiendo que insisten que este concepto no existe cuando quieren justificar el aborto. Citaremos unos extractos: “…situación producida en contra de las mujeres que se encuentran ejerciendo sus labores de parto, dando a luz a su o sus hijos” “…. Consideramos que uno de los momentos más delicados, especiales e importantes de toda mujer, es cuando dan a luz y traen al mundo a un hijo”. También sostienen que  “…La experiencia maravillosa de traer un hijo al mundo” requiere que todos los cuidados de parte del personal médico y que la mujer embarazada debe poder tener parto “…natural, evitando en lo posible, prácticas invasivas y suministro de medicación cuando no esté debidamente justificado. Sin embargo, este derecho jamás podrá ser ejercido de manera tal que ponga en riesgo la salud y vida de la madre y  del que está por nacer”.

Queda claro entonces que muchos diputados de la Nueva Mayoría reconocen que el gestado es hijo sujeto de derechos y cuidados, que la Constitución y el Código civil en sus artículos 55 y 75 son aplicables al que está por nacer y que por lo tanto, el tema no es que el gestado no sea hijo, niño, persona, ser humano, sino que solo adquiere estos calificativos cuando la mujer, y solo ella, quiere tener a su hijo. La única discusión es en realidad si este gestado es deseado o no. Ese es el punto central.

El asunto es que la técnica médica no alcanza los niveles de respuestas a estas situaciones y Chile no se va a poder escapar de la realidad de todos los países que implementan leyes de aborto hasta los nueve meses, ofreciendo a las mujeres abortos tardíos con el riesgo de que nazcan vivos sus hijos

Presentación del libro “Amarres Perros” de Jorge Cantañeda

 

El martes 3 de noviembre en la Librería del Fondo de Cultura Económica se presentó el libro de Jorge Castañeda, ex canciller de México en la administración de Vicente Fox. el título, denominado “Amarres Perros”, es una autobiografía de este intelectual mexicano.

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La presentación contó con la participación de Carlos Ominami y de Soledad Alvear. A continuación podrán leer el texto de ella.

 

Introducción

Es un lugar común entre quienes han estado en una posición análoga a la que ocupo el día de hoy, que las primeras palabras que dirijan al público sean algo así como las siguientes: “es un honor estar aquí entre ustedes para comentar el libro del destacado Sr. Castañeda”. Pero los lugares comunes todavía algo entrañan de verdad. Y es que en realidad me siento honrada de que Jorge me haya pedido que comente su autobiografía. Cualquiera que conozca a Jorge o haya leído su libro, sabrá que contaba con múltiples alternativas para hacer esta presentación. “Amarres Perros” es, sin duda, una narración apasionante sobre la interesante vida de un destacado hombre multifacético: intelectual, político, escritor y académico. Pero, por sobre todo, es la historia de un hombre que se ha movilizado vehemente por toda causa que le ha parecido urgente y verdadera. En ese camino Jorge ha acumulado decenas de amigos, aliados y compañeros de ruta.

 

Pero debo agregar que no sólo estoy honrada. También tengo algo de preocupación, porque, iniciando su relato, Jorge hace esta repentina advertencia: “En mi manual los enemigos personales duran toda la vida, mientras que los pleitos políticos y animosidades duran el tiempo de su eficacia o inevitabilidad”[1]. Jorge, ¿comentar tu libro cae en la categoría de la política o de lo personal? En todo caso, espero que te parezca mi comentario, no quiero sufrir tu enemistad, así como no creo que nadie que haya leído el libro lo quiera tampoco. Espero seguir contando con tu valiosa amistad.

 

“Algunas biografías son interesantes por la importancia histórica de su narrador; otras, por la visión del mundo muy particular –original, excéntrica, o sencillamente graciosa-que nos revelan; y otras por la personalidad misma del autor. La de Jorge Castañeda

 

combina los tres elementos (…)”[2], dice Marina, su hermana, en el prólogo. Estoy de acuerdo con la aseveración. La vida de Jorge no dejará indiferente a nadie. Él la describe con franqueza, diáfanamente, poniéndonos al tanto de sus errores y de sus triunfos, de sus amores, tristezas, aventuras y sueños, sin pomposidades ni  oropeles. Es sincero intelectualmente. No hace pasar sus fracasos como estrategias a largo plazo, como futurólogo o general después de la batalla. Y eso la diferencia de la normalidad de las autobiografías de políticos. Su relato es transparente, sin recovecos,  no  complejiza lo que se puede decir en simple para parecer inteligente; sino que, por el contrario, está lleno de sentido del humor, y es entretenido para cualquiera, aun cuando no conozca demasiado bien la historia de México. Es, sin duda, la autobiografía de un hombre seguro de sí mismo.

No puedo pretender en esta instancia hacer un análisis completo de un libro que tiene casi 700 páginas. Pero créanme que es difícil seleccionar algunos puntos dentro de una vida que, entre otras cosas, ha participado de las vicisitudes del Partido Comunista Francés y Mexicano de los 70; que estuvo involucrada en la negativa de México a recibir al SHA de IRAN al estallar la Revolución Islámica, desatando la crisis que le costó la reelección al Presidente Carter [3]; que conoció de primera mano la historia de las ejércitos guerrilleros de Guatemala, Nicaragua y El Salvador, siendo actor clave, por ejemplo, en iniciativas como la famosa declaración Franco-Mexicana sobre éste último[4]; que sufrió en carne propia los fraudes electorales en México; que “conspiró” –término que gusta usar Jorge- contra la firma del tratado de Libre Comercio entre su país y EE.UU porque no incluía ciertas cláusulas esenciales; que tuvo un papel clave en la recuperación de la democracia en México, apoyando a un candidato de centroderecha; en fin, que como canciller tuvo un rol marcadamente activo en la defensa de los derechos humanos.

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Como ven, Jorge ha sido un apasionado por Latinoamérica, Por eso, yo quisiera destacar tres cosas de su libro, por tanto, de la vida de Jorge, y detenerme un momento en ellas, porque se trata de cosas que están indisolublemente unidas entre sí, en las  que Latinoamérica está en deuda y cuyo avance es de inusual importancia para el desarrollo de nuestros pueblos, a saber:

 

  • Su conversión [de JC] a la Democracia, y su profundo compromiso con la misma de ese instante. [Conectada con cuanta falta nos hace de esto en LA]
  • Su compromiso [de JC] y promoción de los Derechos Humanos en Latinoamérica. [Conectado con lo mucho que nos falta por avanzar en LA]
  • Su constante [de JC] capacidad de transformación, cambio y actualización de sus ideas. [Conectada con cierta incapacidad de LA para no cometer los mismo errores]

 

  1. [Compromiso, conversión a la Democracia.]

 

Como he dicho, lo primero que quiero destacar de Jorge es su compromiso con la democracia. Jorge proviene de la izquierda comunista. Pero tardó poco en darse cuenta que el progreso verdadero y sostenido de los pueblos latinoamericanos sólo podía darse alcanzando la democracia, para luego, desde ella, producir las reformas necesarias. La difusión de esa convicción, por cierto, más de algún conflicto y enemistad le ha traído con algunos de sus otrora compañeros de ruta. Así bien, luego  asumir la convicción, en general, de que la lucha armada no era la solución para Latinoamérica, se enfocó, en particular, a combatir la dictadura del PRI en México. Lo hizo por largos años y de diversas formas: a través de una profusa y prolífica actividad intelectual y de divulgación; mediante la articulación de diferentes grupos de personalidades destacadas de carácter transversal[5]–término este último, eso sí, que Jorge  califica de “chileno” y “horroroso”; y, en fin, participando de diferentes proyectos políticos adversarios al PRI. La etapa culminante de este proceso es su apoyo sustantivo a la exitosa candidatura de Fox a la presidencia el año 2000. Se requiere de una mentalidad muy desprejuiciada, de mucha honestidad intelectual y valentía, para, proviniendo de un mundo de izquierda, y existiendo un postulante de ese mundo a la alternancia, apoyar a un candidato de centro derecha. De acuerdo, nos dice Jorge, el país requería de una serie de reformas que quizás era mejor impulsar desde un conglomerado de centro izquierda; pero sin democracia eso es una quimera. Parafraseando sus propias palabras: la democracia es la condición necesaria, más no suficiente, para hacer cambios profundos y legítimos en cualquier sociedad. No es poco haber sido protagonista de que México alcanzara esa condición imprescindible.

El testimonio de Jorge en este punto está más vigente que nunca. Aunque, con la excepción de Cuba, sin la presencia de dictaduras formales, el estado de la democracia en la zona es, en general, inaceptablemente frágil, y en algunos países francamente preocupante, especialmente en Venezuela.

Yo quisiera aprovechar esta ocasión para detenerme un segundo sobre ese urgente punto.  En una sucesiva ola de comportamientos autoritarios de carácter ascendente, que vienen desde la época de Chávez, el régimen que hoy “conduce” Maduro, frente a una crisis económica y social de proporciones, se da el lujo de arrestar impunemente, ante la mirada cómplice de la comunidad internacional, a opositores de indudable factura democrática, como Leopoldo López y Antonio Ledezma. Como ha dicho Jorge en otro sitio: “Entre ambos —Chávez y Maduro— han expropiado, comprado, clausurado y censurado medios de comunicación, detenido a dirigentes de la oposición, manipulado a las instituciones para restarle fuerza a los alcaldes de oposición, intervenido en sindicatos para cambiar liderazgos, gastado dinero en prácticas clientelares descaradas y, en general, han incurrido en conductas gubernamentales todo menos democráticas[6].

Hoy hace falta como nunca la denuncia, especialmente de gobiernos, políticos e intelectuales, que dicen ser de avanzada y reformistas, ante los atropellos a la democracia que se viven tanto en Venezuela, como en otras zonas de nuestra región. La situación actual hace que también nos cuestionemos la eficacia de nuestros organismos internacionales, que debiendo velar por el cumplimiento de los tratados internacionales como la Convención Interamericana y el Pacto de San José, tampoco han tenido una voz suficientemente fuerte para denunciar las violaciones correspondientes. En ese sentido, urge promover iniciativas que puedan robustecer nuestros instrumentos multilaterales, para que estos puedan desarrollar con eficacia y sin falsos escrúpulos la misión de velar por el fortalecimiento de nuestras democracias y la denuncia firme de cualquier violación a ellas.

Finalmente, en este punto sobre la Democracia, quisiera destacar una cosa más de la vida de Jorge: su permanente denuncia de la corrupción. Por cierto, ésta requiere, además de reformas estructurales y sistemas institucionales fuertes, de algo que con frecuencia se olvida: virtudes cívicas. Por eso, me emocionó, al referirse al momento de la muerte de su padre, de quien a lo largo del libro destaca múltiples características y talentos, y a quien el protagonista declara su más alta admiración, que le destaque por sobre todo ese valor hoy casi en desuso: “(…) de las muchas virtudes de Jorge Castañeda [padre] hay una que me enorgullece más que otras; es la que quisiera transmitirle a su único nieto, Jorge Andrés (…). Mi padre fue un hombre honrado que en casi 40 años de servicio público no robo un centavo (…)”[7]. Quiero remarcar esto, lo que Jorge cree es la mayor lección de un abuelo a su nieto; no sus triunfos, su inteligencia o su poder, sino que la honestidad: esa virtud humilde e imprescindible. En un continente donde campea la corrupción y el abuso del poderoso sobre el débil, vaya que nos hace falta que se ponga más seguido a la honestidad como el testimonio imperecedero más valioso para las nuevas generaciones.

 

  • [El compromiso con los Derechos Humanos]

 

Como he dicho, lo segundo que quiero destacar de Jorge, es su lucha a favor de los derechos humanos en la región. En su historial hay varios hechos admirables como su oposición al Tratado de Libre Comercio entre México y Estados Unidos durante el gobierno de Carlos Salinas, porque éste no incluía las llamadas “cláusulas de derechos fundamentales”, que un tratado de estas características debe siempre contemplar [8]; su participación en diferentes instancias o instituciones que se dedican a su promoción y observación; y en especial, de las numerosas iniciativas que promovió durante sus tres años como canciller[9], especialmente, su invitación a diversos organismos y observadores de DD.HH a instalarse permanentemente en México; el cambio del trato histórico de México hacia Cuba, adhiriendo a las resoluciones de la ONU que condenan los atentados a los DD.HH en la isla; su lucha por conseguir un nuevo acuerdo migratorio con EE.UU.

A nosotros con Jorge nos tocó coincidir como cancilleres de nuestros respectivos países por algún tiempo. En ese momento pudimos trabajar juntos en algunas de las iniciativas que recién destaqué, donde nuestros países sostuvieron posiciones similares.  En el libro Jorge dice que Carlos Ominami, aquí a mi lado, es un camarada de mil batallas; bueno nosotros también compartimos algunas “conspiraciones” durante ese tiempo: la Declaración que promovimos y logramos sacar de los Presidentes del Grupo de Rio en Abril del 2002 una Declaración, donde defendimos el orden institucional ante el intento de Golpe de Estado en Venezuela.  O la reunión sostenida  en conjunto con los Presidentes Fox y Lagos, para lograr que ambos países aprobaran en Ginebra la resolución que condenó a Cuba por las violaciones a los derechos humanos. (pag 531 hay una foto que registra el encuentro)

 

 

Vale la pena recordar hoy el espíritu de estas iniciativas, dado que en nuestra región los desafíos en Derechos Humanos son más que apremiantes. Así bien, el último informe anual del CIDH (2013), en su Capítulo IV acerca del “Desarrollo de los Derechos Humanos en la Región”[10], llama la atención sobre graves violaciones en diferentes países de la zona, así que como que a la fecha de presentación del informe “y pasados más de 44 años desde la Convención Americana en noviembre de 1969, 12 de los 35 Estados Miembros de la OEA no lo habían ratificado y 15 no habían aceptado la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.” A esto se debe agregar las preocupantes denuncias a la Convención Americana por parte de Trinidad y Tobago (1999) y Venezuela (2013).

En ese sentido, uno de las metas más urgentes es la ratificación universal de los tratados interamericanos de derechos humanos, especialmente los más importantes como la Convención Americana. En ese sentido, es muy pertinente la siguiente observación incluida en el referido informe “las dificultades para que se logre la ratificación universal de la Convención Americana no sólo es inconsistente con los principios rectores de la integración americana expresados desde la creación de la OEA, sino que consolida una situación de desventaja de aquellos ciudadanos y ciudadanas bajo la jurisdicción de Estados Miembros que aún no se han adherido a todos los tratados interamericanos. En esa línea, la consecuencia más perniciosa de la ausencia de la ratificación universal es desproveer a cientos de millones de americanos y americanas de una protección plena de sus derechos”.

Por último, quiero destacar que es necesario oponerse férreamente a algunos intentos de modificación al Sistema Interamericano de DD.HH, los cuales, amparados en un pretexto mal usado acerca de la preeminencia de las soberanías nacionales, buscan el debilitamiento del Sistema, por diversos medios, con el objetivo de hacer ajenos a ciertos gobiernos de observaciones, fiscalizaciones e instrucciones, que pueden, por decir lo menos, resultarles incomodas.

 

  1. [Su constante capacidad de transformación , cambio y actualización de sus ideas, su mirada independiente, libertario

He dicho que quería destacar también la constante capacidad de trasformación, cambio y actualización de ideas que ha tenido Jorge durante su vida. Su personalidad independiente le ha permitido  tomar nota de las evidencias, y si esas evidencias han ido en dirección contraria de las ideas de su sector político, aliados o amigos, pues mal por estos últimos. En política, y especialmente en una región con una peculiar capacidad de repetir los mismos errores, de intentar por enésimas vez resolver sus clásicos problemas con soluciones fracasadas una y mil veces, eso no es poco. Marina Castañeda describe los rasgos principales de la personalidad de Jorge cuando dice: “Pero quizás lo más interesante sea su visión del mundo radicalmente iconoclasta. En su universo intelectual y sentimental, no hay ídolo que escape de su mirada crítica, ni nadie que se salve de un cuestionamiento reiterado. Esto explica en gran parte sus posturas políticas en apariencia cambiantes: en diferentes épocas de la vida, ha sido considerado de izquierda, de derecha, y a veces, todo lo contrario. La constante subyacente a esta evolución no ha residido en un carácter frívolo ni oportunista, sino en una visión que se ha ido adaptando, a veces anticipadamente, a los cambios políticos, económicos y sociales que han regido nuestro mundo en las últimas cuatro décadas. Es por ello que su mirada es siempre fresca innovadora – y muchas veces, o en todo caso inicialmente, rechazada por los poderes fácticos de  nuestra sociedad.[11]

Así, aunque siempre fue opositor a teorías sagradas en su sector político como el “dependentismo”, en su libro podrán encontrar una serie de autocriticas sobre  posiciones pasadas en temas como el régimen cubano, las guerrillas centroamericanas y la lucha armada. A su vez, fue una de las primeras voces de izquierda en criticar públicamente al sandinismo o en proponer el recorte de subsidios en su país o en criticar abiertamente al régimen cubano; ha sido siempre crítico, también, de lo que denomina el complejo mexicano de adoración acrítica al “nacionalismo revolucionario”. Por otro lado, no ha tenido problemas con proponer entendimientos con Estados Unidos, proclamando la necesidad de actualizar las relaciones de la izquierda latinoamericana con la primera potencia del mundo; pero también, cuando sus convicciones se lo indicaron, no dudó en oponerse a la pretensión de Estados Unidos y sus aliados de ser legitimados por el Consejo de Seguridad de la ONU para invadir Irak, lo que descarta cualquier ánimo servil. En fin, su obra y trayectoria dan cuenta de una personalidad de espíritu libertario, valiente y sin complejos gregarios o corporativos.

Creo que ese espíritu puede servir de buen ejemplo a personas, movimientos o partidos poderosos, de todos los sectores políticos, que por complejos historiográficos, por idolatría a líderes o ideas comprobadamente perniciosas, siguen, conscientemente, tropezando con la misma piedra. Entre las muchas proclamas pintadas en las murallas parisinas durante Mayo del 68 que dieron la vuelta al mundo, hay una que siempre consideré especialmente peligrosa, no por los nombres que se enuncian o las teorías que éstos defendieron, sino por su significado más profundo: “preferimos equivocarnos con Sartre que acertar con Aron”; la trayectoria de Jorge es lo opuesto. No le ha importado tanto con quien acertar o equivocarse, siempre que piense sinceramente que éste tiene la razón. Lamentablemente, este honesto espíritu escasea.

 

  1. [Cierre]

He querido destacar esos tres elementos de la vida de Jorge, porque creo que pueden ser una guía para nuestros desafíos como región. Ante la realidad de la pobreza, la desigualdad, el abuso, la corrupción, la droga,  la desigualdad, la inseguridad, el camino que debemos seguir es la promoción  de las fuerzas transformadoras, conformadas por amplias mayorías sociales y políticas, con espíritu reformista, profundizando la democracia, fortaleciendo la institucionalidad e insertándonos en el mundo de hoy y sus desafíos para no dejar atrás a nuestros pueblos ante la fuerte competencia que demanda una economía globalizada. En ese sentido, creo que hoy día más que nunca debemos proponer alternativas de real integración latinoamericana, fomentando la solidaridad entre nuestras naciones, enfocarnos  en políticas sociales urgentes, como salud, educación y seguridad, así como también fortaleciendo nuestros organismos internacionales para que estos sean armas poderosas en la protección de nuestras democracias y la promoción de nuestros derechos humanos.

Para finalizar, una última consideración. En innumerables ocasiones en su autobiografía, Jorge reduce el mérito de sus logros diciendo que los ha conseguido aplicando su filosofía de la “línea de menor resistencia”, algo similar a lo que en Chile llamamos la “ley del mínimo esfuerzo”. Discrepo: la vida de Jorge podrá ser muchas cosas, menos la de alguien que se ha guiado por esa pusilánime norma. Por el contrario, ella es un cuadro de lucha, de actividad, de convicciones constantes y activas. En fin: es la historia de una vida que merece ser vivida, contada y leída.

Gracias Jorge por darme esta oportunidad.

Gracias a los asistentes por su paciencia.

[1] P.42.

[2] p.9.

[3] (p.187)

[4] (p.214)

 

 

[5] p.310. p 347

[6]http://jorgecastaneda.org/notas/2014/03/14/venezuela-y-el-pensamiento-troglodita#sthash.LWI4dAWY.dpuf

 

[7] p.107.

[8] p.320

[9] p. 440 y sts.

[10] http://www.oas.org/es/cidh/docs/anual/2013/indice.asp

[11] p.102015-11-03 18.05.01

Reflexiones tras el fallo

Reflexiones tras el fallo (publicado en La Tercera, 30-09-2015)

http://voces.latercera.com/2015/09/30/soledad-alvear/reflexiones-tras-el-fallo/

El fallo emitido por la Corte de La Haya no es el que hubiésemos esperado. Por supuesto hubiera sido mejor que la Corte se hubiese declarado incompetente. Sin embargo, es importante efectuar un análisis equilibrado del fallo, y ello parte por reconocer varios elementos de la sentencia que son favorables para Chile.

En primer lugar, la Corte ha reconfigurado la demanda boliviana al entender que Bolivia no solicita que la Corte le reconozca un derecho soberano al mar o se pronuncie sobre el estatus jurídico del Tratado de 1904. En segundo lugar, la Corte ha determinado precisamente el objeto de la controversia estimando que aquel se limita a determinar si existe o no una obligación de negociar. Y por último, la Corte afirma que incluso si se llegara a determinar la existencia de una eventual obligación de negociar, no es tarea de ella establecer un resultado predeterminado para una eventual negociación derivada de tal obligación.

Con ello la Corte ha acotado de manera significativa la pretensión boliviana, reduciendo el objeto de la litis sólo a establecer si se ha configurado o no una obligación de negociar, pero en ningún caso la eventual determinación de que la existencia de esa obligación podría conducir a que la Corte establezca que Chile deba ceder soberanía a Bolivia sobre territorios de nuestro país.

Chile tiene sólidos argumentos para señalar que las tratativas preliminares que hayan tenido lugar en el pasado entre nuestros dos países -en que se exploraron diversas fórmulas, las que finalmente fracasaron-, no generan ni han podido generar nunca derechos y obligaciones para las partes que intervinieron en ella. De otra forma la diplomacia no sería posible, ya que ningún Estado se sentaría a conversar con otro por temor a que las fórmulas o propuestas que se aborden en ese diálogo luego se transformen en obligaciones para éste.

Chile debe seguir defendiéndose. No corresponde plantear el retiro de Chile del Pacto de Bogotá. Es sabido, por una parte, que una eventual denuncia del Pacto de Bogotá no tendría efecto alguno respecto de la demanda boliviana, la que continuaría siendo conocida y resuelta por la Corte. Por otra parte, la denuncia de Chile del Pacto no opera automáticamente, sino que existe un plazo de un año desde la notificación de dicha denuncia para que ella surta efecto, lo que podría incentivar la presentación de otras demandas ante la Corte en contra de Chile antes de la expiración de tal plazo, como lo señala la experiencia de otros países en esta materia.

En conclusión, podemos afirmar que Bolivia no ha ganado ni ganará nada con este juicio, porque excluido el acceso soberano al mar, a lo único que puede aspirar es a una negociación de buena fe, y Chile a este respecto siempre ha estado dispuesto al diálogo con Bolivia ofreciendo incluso en reiteradas oportunidades el restablecimiento inmediato de las relaciones diplomáticas.

De mal en peor

De mal en peor (publicado en La Tercera, 16/09/2015)

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Venezuela experimenta un deterioro constante en su institucionalidad, hasta llegar a un nivel donde los derechos más básicos no se respetan. Además, hoy ya no les importa afectar la seguridad sudamericana y la paz. Ya no basta con tratar de amañar las elecciones parlamentarias de diciembre próximo. No es suficiente limitar a la prensa y a toda voz disidente. La sentencia a más de trece años de cárcel para Leopoldo López raya en lo increíble, en la inhumanidad absoluta del régimen. No conforme con eso, parece también necesario cerrar fronteras. Buscan generar desplazados y establecer un muro divisorio con la hermana Colombia. Son miles los que han tenido que cruzar la frontera, e incluso el gobierno de Bogotá estaría entregando ipso facto la nacionalidad colombiana a muchos que se quedaron sin nación que los apoye.

El problema de Venezuela se basa en un estado de derecho inexistente, mientras que las pocas garantías que quedaban se esfuman en medio de la retórica algo trasnochada de un gobierno que ve y busca enemigos entre fantasmas, porque es incapaz de reconocer como válidos a quienes sólo buscan el respeto a los derechos humanos y las reglas básicas para un elección democrática de los legisladores.

El fallecido profesor de la Universidad de Yale, Robert Dahl, publicó en su obra máxima titulada Poliarquía, una serie de derechos y ejercicios mínimos para considerar a una democracia como tal. Todos ellos se agrupan en la posibilidad de participación y contestación. La primera es para poder elegir y ser elegido libremente para cargos de elección popular, incluyendo por cierto estar en el Congreso Nacional. La segunda capacidad (la contestación), es poder tener medios alternativos de información, disentir con la autoridad en público y poder ejercer el derecho de opinión en la forma asociativa y política que se estime conveniente, siempre que esto sea por medios lícitos.

Como hemos visto, en Venezuela el gobierno del Presidente Maduro no respeta ninguno de estos derechos. Han hecho de la persecución de sus oponentes políticos un ejercicio diario de abuso y falta de garantías. Las instituciones están cooptadas (como vemos en sus tribunales de justicia en el caso de López) y la libertad de expresión teñida de cadenas nacionales y discursos plagados de insultos al adversario político. Es más, ¿cuántos líderes de oposición hoy están tras las rejas por sólo pensar diferente? ¿Cuán coaccionado están los electores para votar libremente el próximo 6 de diciembre? Más encima, las autoridades del país se dan el dudoso lujo de generar artificiosamente un complejo escenario de crisis internacional en la frontera con Colombia. Peligroso escenario que ha obligado a la comunidad internacional a estar alerta ante un posible estallido de una crisis humanitaria, política y militar. En este sentido, Chile no puede estar ajeno. Es la hora de defender la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional. Ese mismo set de instituciones y derechos que el gobierno de Venezuela desconoce. El humanismo defiende a las personas siempre, sin excepciones.

Vida humana y persona

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Vida humana y persona (La Tercera, 19/08/2015)

Se plantea el tema del aborto diciendo que es un asunto valórico y, como tal, no se puede imponer a nadie. Y, ¿qué es lo valórico?, ¿no mentir o no robar son temas valóricos? ¿No abusar de los trabajadores o no ser corrupto no son también temas valóricos? Y si son valóricos, ¿por qué se imponen? Porque nos damos cuenta de que hay ciertos valores fundamentales para poder vivir y convivir en sociedad, que afectan a la esencia de la dignidad de la persona.

En la sociedad contemporánea, el hombre y la mujer tienen un mayor control sobre sus propias decisiones, sobre su cuerpo y sobre todo lo que tenga que ver con su concepto de felicidad personal. Este hecho, desde una mirada liberal, se ha exacerbado abordándolo de modo que lo bueno, lo verdadero y lo justo es aquello que cada uno decide, independiente de cualquier otra consideración; es decir, uno mismo dota la medida de la justicia o de la bondad de un acto.

Sin embargo, desde la tradición social cristiana nuestra autonomía no es ilimitada, pues es parte de la libertad responsable del ser humano que sabe que debe actuar respetando la libertad de los demás, aunque ello le limite o le ocasione un problema, y sabe también que debe actuar conforme a su identidad de persona. Esto le obliga moralmente a cuidar y respetar los bienes básicos que conforman su dignidad: la vida, la salud, la conciencia propia y la de los demás.

El principio de autonomía en una elección o decisión debe contrarrestarse por tanto con el principio de no-maleficencia, es decir, no hacer daño a otro no tan sólo en sentido general, sino de no hacer daño al otro en lo que al otro, en particular, le pudiese dañar o daña.

Lo que se está planteando con el tema del aborto es algo que refleja lo anterior. Hoy pareciera, desde una mirada liberal, que lo único que vale es la autonomía personal: yo soy el que decide. El resto no puede decirme lo que debo hacer. Y, por lo tanto, exijo tolerancia. Esto es una verdad a medias. La tolerancia no es silenciarse frente a los que piensan distinto. Es justamente dialogar para crecer, no ser individualista. Estamos en una sociedad y hacemos sociedad. Los principios y deberes éticos sociales están por sobre los principios y deberes personales. Por eso, aunque desee robar no lo puedo hacer.

Pero además, desde la mirada del humanismo cristiano siempre ha existido una preocupación permanente por los más desprotegidos, los excluidos, los más vulnerables; esa ha sido la lógica de la defensa de los derechos humanos, la denuncia de la pobreza, y por ello, hoy como ayer, la defensa de la vida.

El ser humano, en cualquier etapa de su desarrollo, jamás puede ser tratado como cosa u objeto. Es el único que vale en sí mismo y por sí mismo, y no en razón de otra cosa. Es el único ser visible que no pertenece a la categoría de los bienes útiles o instrumentales. Por tanto, el respeto a la vida humana, su defensa y promoción, tanto de la ajena como de la propia, representa el primer imperativo ético

Reforma procesal penal

Reforma procesal penal (La tercera, 24 de junio de 2015)

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Hace 10 años se instaló en Chile el sistema de justicia penal acusatorio que reemplazó al proceso inquisitivo, escriturado incomprensible para la gente, y poco eficiente, que funcionaba por más de un siglo.

En los 90 asumimos como imprescindible impulsar una transformación profunda sobre la base de estudios serios, proyectos legislativos bien fundamentados y proyecciones ajenas al voluntarismo.

Nos propusimos establecer un sistema que fuera un sólido pilar de la institucionalidad democrática, de los derechos de las personas, caracterizado por la separación de funciones entre investigación y juzgamiento: juicio oral, público, concentrado y con respeto al principio de inmediación; posibilidades de defensa profesional gratuita para quienes no pudieran proporcionársela; procesos con tiempo limitado de desarrollo, y énfasis en la presunción de inocencia.

Conscientes de que esta era una tarea de Estado esencial, el trabajo lo desarrollamos con la participación de expertos, académicos y legisladores de todos los sectores políticos, y con la certeza de que su envergadura seguramente superaría el período gubernamental en marcha. Ello nos hizo establecer un cronograma de cinco etapas, con la flexibilidad de que pudiera modificarse -como se hizo-, dejando para el final de la implementación a la Región Metropolitana para conseguir una instalación gradual.

Desde diciembre de 2000, cuando se inició en las regiones de Coquimbo y de La Araucanía, hasta junio de 2005, que se instaló en Santiago, se pudo apreciar el desenvolvimiento del sistema e ir haciendo correcciones a partir de la experiencia empírica.

La instalación del nuevo sistema acusatorio permitió hacer una gran inversión en infraestructura, creando centros de justicia a lo largo del país, que impactó positivamente en el desarrollo urbano de las ciudades, así como aumentó el número de actores dedicados exclusivamente a investigar los delitos y acusar (fiscales), juzgar (jueces de garantía y jueces del juicio oral) y defender a los imputados (defensores penales públicos). Actualmente, más de 7 mil personas, entre profesionales y funcionarios de apoyo (sin considerar a los integrantes de organismos auxiliares, como las policías y los peritos), están dedicadas a estas tareas.

A la fecha, sobre 13 millones de causas han ingresado al sistema, los delitos se resuelven con mayor prontitud y transparencia, y gran parte de las personas que es custodiada por el sistema penitenciario se encuentra cumpliendo condena ejecutoriada.

El balance es positivo, no obstante que -como toda obra- debe perfeccionarse en forma permanente, como se está haciendo hoy con el fortalecimiento del Ministerio Público, con el apoyo a las víctimas de delitos y con la especialización de los actores del sistema. La mejora de los resultados de los procesos es muy importante y requiere el compromiso, la capacitación permanente y la coordinación de todas las instituciones intervinientes

Migraciones (publicado en La Tercera, 10/06/2015)

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El mediterraneo se está transformando en un cementerio de migrantes, según señala el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Husein, al constatar que a mayo de este año, han muerto ahogados en sus aguas más de 1.800 personas, muchas de ellas mujeres y niños, que intentaban alcanzar desde África las costas de Europa.

La cifra es 30 veces superior a igual período de 2014, cuando 290.000 migrantes indocumentados cruzaron el Mediterráneo, utilizando las formas más precarias de navegación, y muchos de ellos llegando finalmente a nado. En el primer semestre de 2015, ya hay más de 35.000 solicitantes de asilo e inmigrantes pidiendo refugio en la Unión Europea, que trata de articular una política y acciones efectivas de tipo militar en contra de las mafias de traficantes de migrantes, y de cooperación con los países de origen para frenar al inicio el flujo, obligada asimismo a compatibilizar todo con el respeto a los derechos humanos y sus obligaciones internacionales.

Lamentablemente, la situación migratoria descontrolada que enfrenta Europa es fruto de sus propios errores del pasado, de sus políticas proteccionistas y del fracaso de sus políticas de cooperación al desarrollo, que han consumido durante décadas enormes cantidades de recursos y no han servido para contribuir al desarrollo de Africa y del mundo árabe del Mediterráneo, que sería el único medio de contención del desplazamiento de las personas que buscan desesperadamente una oportunidad.

Las migraciones en el siglo XXI son un fenómeno que se produce por causas económicas, políticas, guerras, epidemias, desastres. Actualmente, según la Organización Mundial de las Migraciones (OIM), hay 214 millones de migrantes internacionales, de los cuales el 49% son mujeres y 15 millones son refugiados. Hay también casi 28 millones de desplazados internos por distintas causas, generalmente económicas y medioambientales. Pero los migrantes pueden llegar a 400 millones de personas en poco tiempo, según el Think Tank global Millennium Project, si no hay una acción concertada, que aborde las causas endógenas de largo plazo y en los países de origen -fundamentalmente la pobreza y falta de oportunidades-, como la situación coyuntural.

Los datos son más que elocuentes, para mostrar que estamos ante una de las crisis humanitarias más grandes e inmanejables de este siglo, que se suma a las crisis del ébola y la malaria, a los millones de refugiados y desplazados por la guerra en Siria, a los desplazados por catástrofes naturales, como en Nepal, y a las dramáticas condiciones de migrantes centroamericanos, incluso niños sin sus padres, que tratan de llegar a EE.UU., explotados por las mafias.

Los niños son siempre los mayores afectados. La Unicef ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional, pues se necesitan 2.700 millones de euros sólo para paliar la situación de más de 62 millones de niños que sufren debido a crisis humanitarias como las descritas, especialmente por conflictos armados.